La lectura es una habilidad de un tipo muy desarrollado: de hecho es
la suma de varias habilidades psicológicas que se adquieren y se ejercitan a
edad temprana. Como ocurre con las facultades humanas que usamos desde siempre
(la maravilla del lenguaje, de la percepción visual), es difícil darnos cuenta
cabal de su complejidad.
La lectura comprende, en un principio, la capacidad de discernir una
letra de otra: ¿qué tienen que ver las siguientes formas entre sí?
A a a A
Poco: y sin embargo todas son la a. ¡Qué entrenamiento visual y
gráfico, qué finura de apreciación requiere identificar los signos a través de
tipografías, tamaños y características diferentes!
A continuación, está la habilidad para leer bloques completos de
letras: las palabras.
Como los
lectores de este texto son experimentados en la tarea, no reparan (por fortuna)
en la forma en que la están realizando. Los lectores avanzados no leemos letra
a letra, sino que más bien reconocemos
las formas típicas, globales, de cada palabra (lo que los expertos llaman
"la forma de Bouma"), y las interpretamos en conjunto: Y no para ahí
la cosa, somos capaces de descifrar no sólo la palabra en la que fijamos la
vista, sino además las que se encuentran
a sus costados: eso hace que podamos leer cada línea de texto en sólo dos o
tres saltos de vista (en vez de en los setenta u ochenta en que lo haríamos si
leyéramos letra a letra).
Pues bien:
los lectores que no llegan a este estadio de lectura por bloques no han
alcanzado el pleno desarrollo de la habilidad. Leerán despacio y mal...
Más
maravillas: las letras convocan sonidos en nuestra mente, pero los lectores
avanzados leemos en silencio. Esto es nuevo en la historia: no ha sido siempre
así. Durante muchos siglos la lectura, incluso la lectura solitaria, fue
siempre en voz audible. ¿Cómo lo sabemos? Un pasaje de las confesiones de San
Agustín (siglo IV después de J.C.) nos relata el asombro que sintió cuando
sorprendió a San Ambrosio leyendo en soledad... ¡en completo silencio!
Las personas
con escasas habilidades lectoras murmuran cuando leen. Otras no emiten ningún
sonido, pero practican lo que se conoce como subvocalización: su glotis se
mueve imperceptiblemente. Ni unas ni otras han interiorizado la conversión directa
de texto en significado, y por lo tanto son lectores defectuosos y poco
hábiles.
Dar forma a la información
Y ya es hora
de que avancemos un paso más, y de camino nos acerquemos a lo que es el auténtico
objetivo de estas páginas. En realidad, nuestra forma de leer actual —rápida,
silenciosa, eficiente fue surgiendo en
paralelo al desarrollo de lo que hoy llamaríamos tecnologías editoriales. Los lectores de antiguos
manuscritos leían en voz alta, entre otras cosas porque los textos estaban escritos
sin separación de palabras:
intenteustedsihaceelfavorleerestaristradeletrassinpronunciarla

1 comentarios:
Acepto con gusto ser también autora del Blog COMUNICATE AHORA, y para ello me permito aportar un artículo escrito en inglés sobre ¿Que es un Ensayo?.
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